Paisaje sonoro
2010, Gouache sobre papel, 15 x 25 cm.
Amuleto
2013 – Gouache sobre papel – 58 x 43 cm – 
Espejismo –
2013 – Gouache sobre papel – 34 x 50 cm b)
Parsimonia –
Parsimonia – 2013 – Gouache sobre papel – 32 x 75 cm b

Vuelo rasante – 2015

Galería Farrarons Fenoglio – Bariloche

Thor – Tranfiguraciones

Por Daniel Fisher

De innegable teatralidad y ficción, con un carácter teleológico, las piezas de Cavalcante transitan misteriosas con una indudable y extraña respiración holotrópica. Un acercamiento a la autoexploración y la sanación. Una búsqueda basada en la introspección desde la investigación moderna acerca de la conciencia, la antropología, la psicología transpersonal, las prácticas espirituales orientales, la cábala, el esoterismo y las tradiciones místicas del mundo.
En sus trabajos cristaliza una confluencia paradójica: formas visuales simbólicas chocan con cierta geometría lúdica ante recurrentes acciones performaticas ilustradas. Además un subtexto invisible, aunque el espectador no lo advierta, rememora innegables ideas que habían propuestos los artistas de la vanguardia latinoamericana del arte moderno. En especial, los que habían participado activos en corrientes o experiencias de espiritualidad y una concepción sagrada en el arte; aquellos que utilizaron signos y símbolos como medios de obtener visiones astrales controladas.
Aun cuando existan fuertes golpes de alto cromatismo, la mirada alcanzará a intuir la existencia de lugares entumecidos, sombríos y abrumadores. Las imágenes representadas en el espacio pictórico parecerán siempre sacadas de contexto y constituidas con un tamaño antinatural, en ocasiones, desproporcionadas o suspendidas. Esta alteridad envuelta de cierta supuesta quietud y silencio, en la aparición de imágenes mínimas en un campo extendido, tienen como finalidad crear espacios oníricos y sugerentes en los que el receptor contribuya a crear el sentido definitivo de lo que se representa.
La posturas del cuerpo, cantidad y número de elementos, la parición por momentos de poliedros y cristales, portales y luminiscencias, partícula, cielo y nocturnidad engendran extrañas pinturas visionarias que avanza al parecer en el incuestionable mundo de los “principios de autonomía”. Así, la intencionalidad, conocimiento y ausencia de constricción del ser parecen fundantes en el trabajo de Cavalcante. Por un lado para entender lo que podríamos llamar un verdadero límite moral y por el otro una capacidad humana capaz de auto regularse siguiendo su significado etimológico que implica estar libre, tanto del control y la injerencia de otros, como de limitaciones internas.